Crónica del viaje · Guatemala

Guate bici y cámara

DÍA 850
Un día de reparaciones y frustraciones en Guatemala. La búsqueda de una tienda de cámaras se complicó, pero al final, la bici estaba perfecta y el atardecer fue un consuelo.
Sol y alguna nubeEl tiempo

Guate bici y cámara

Un día de reparaciones y frustraciones en Guatemala. La búsqueda de una tienda de cámaras se complicó, pero al final, la bici estaba perfecta y el atardecer fue un consuelo.

Nada más amanecer me despedí de la cámara, que sumergida en el interior del lago se hallaba. Seguido desayunamos y salimos con el coche de Carlos de vuelta a Guatemala ciudad. Con el mareo en el estómago por las curvas y la cabeza quedándose bajo del agua.

Dormí un rato y, sin tráfico evidente, llegamos a la ciudad, según comentaron, más rápido que de costumbre. No había casi tráfico en Chimaltenango, el cuello de botella. Dejamos a Carlos en su clínica y Constance nos llevó hasta casa. Un almuerzo, como siempre a la altura de Palmira, a base de pimientos rellenos, nos encaminó al trabajo que teníamos en la tarde: sacar la cámara grande del arroz, tal como la dejamos el día en que se sumergió en el lago y proceder a comprobar los daños causados por el agua.

Chequeando meticulosamente y sin encender aún la cámara, nos fijamos en que la lente tenía en su interior manchas de gotas secas de agua. Con la idea de dejar secar un poco más la cámara y no usarla, nos propusimos preguntar por la limpieza de la susodicha lente, así que nos desplazamos por la tarde a una tienda de fotografía del centro comercial CEMACO. Preguntamos por la reparación del objetivo o su limpieza; pero esa tienda era de NIKON y no tenía centro de reparación, con lo que nos encaminamos hacia otra tienda SONY, que recordaba Fernando, cerca del Obelisco. Esa tienda estaba cerrada, y nos informaron sobre otra que estaba en el centro comercial Próceres.

Dentro del centro comercial empezaron los problemas de comunicación con los guatemaltecos: la amabilidad casi servil, pero ineficiente. Era preguntar por la situación de la tienda y te mandaban de un lugar a otro o incluso te decían que allí no había nada, dando siempre respuesta, pero inventándosela. Es un problema cultural que no entendemos bien, quizás una raíz de orgullo que les impide decir que no saben, de educación social o de no llegar más lejos. Desgraciadamente me descontrolé un poco y en una de esas respuestas absurdas me enfadé y me reboté con el señor ironizando mi respuesta y soltando alguna grosería, que poco pude hacer para frenarla.

Con el cachondeo de las direcciones acabamos encontrando otra tienda, pero en esa otra nos dieron la dirección de DISTELSA, el centro de reparación que SONY tiene en la ciudad de Guatemala. Se encuentra a varios kilómetros, en el Campo de Marte, al final de la Zona 10. Estando lejos tuvimos que andar un buen rato y todo para que a la llegada tuviéramos que esperar unos cuantos números como si de una carnicería se tratara. Digo esto porque la impotencia me sobrepasaba.

Una hora más tarde la información que nos dieron fue una frustración absoluta, ya que nos decían que debían enviar el objetivo a Panamá, desde donde tenían que reparar ese tipo de lentes. Entre esas palabras, que era mejor comprar otra, ya que el precio de enviar y reparar era igual o posiblemente más alto el valor de un nuevo lente. Nos dieron otra dirección donde ir. Pensamos que era mejor regresar a casa y acudir al día siguiente.

De vuelta y con un frío repentino por causa del aire que se levantó en Guatemala ciudad, recogimos a Palmira de paso por su trabajo y sobre nuestras cabezas reventaba un atardecer impresionante, en cierta medida causado por las nubes procedentes de la erupción del volcán de Santamaría, situado a más de 100 kilómetros de distancia de nosotros y que lo habíamos observado también el día anterior en Atitlán. Un goce para unas jornadas algo más agitadas de lo normal; pero que de algo servirían en el futuro. Como todo en la vida, todo tiene una parte positiva. Por cierto, en Quechaltenango se dio una temperatura de -1ºC, es decir, un grado bajo cero. Es que Guatemala no es el Caribe.

Sin haber terminado el día definitivamente, fui hasta Bicimania con Willyam para recoger la bici que estaba al 100% perfecta y sin ninguna fisura que pudiera ver, casi como nueva. Fue la parte positiva de la jornada y con eso ya me quedé con otro tipo de sensación en el cuerpo que consiguió que durmiera plácidamente.