De bici y fútbol
Después de la subida del volcán, hoy me tocaba montarme de nuevo a la bici para salir de Antigua con dirección a Guatemala Ciudad, donde José, un amigo de un Willy, que conocí años atrás de mi ex pareja, me esperaba en la casa de los misioneros del Sagrado Corazón.
A primera hora de la mañana me preparé la bicicleta, desayuné tortas con plátano que me ofreció el hostal y esperé a que Lena me trajera el colchón de aire que le dejé para subir al volcán de Santa Marta. Una vez nos despedimos, con un emotivo abrazo, lo arreglé todo y salí atravesando los adoquines de la Antigua Guatemala.
Me crucé la ciudad sacando las últimas fotos de las típicas iglesias derrumbadas, la plaza central con sus arcos y fuentes, las calles coloridas, con el volcán de fuego sacando humo desde el fondo y un señor que vendía helados que se prestó para sacarle alguna fotografía de recuerdo.
Unas horas después de subir los 15 kilómetros de puros bosques, sacando algunas fotos y cansándome, como era normal, de repente apareció con un coche. Rick y Nora, los cuales iban a Guatemala City a por algunos papeles. Una coincidencia bonita y a partir de allí la bajada hasta Mixco, una ciudad perpetrada a pocos kilómetros de Guatemala Ciudad y desde donde empecé a buscar la casa de José.
Una vez la encontré, sus puertas se abrieron conociendo, por fin, al padre José y su comunidad de misioneros para rescatarme del tráfico de la ciudad y devolverme la vida con comida rica de la cual saborear gustosamente.
En esa comida se reunían los estudiantes y los padres. Con ellos compartí mi experiencia de viaje mientras llenaba la barriga de un delicioso arroz con pollo en una jornada de bici corta, pero intensa.
Después fui a mirar si encontraba un gas butano en una tienda y descansé en la habitación que me dejaron. Sobre las cuatro de la tarde organizaron un partido de fútbol y me apunté. Aunque estaba cansado, jugamos hasta el anochecer, momento en el que terminó el partido. Hice la colada y descansé hasta la hora de la cena, en la que disfruté enormemente de pasta con tomate hasta que volví a la habitación para descansar hasta el día siguiente.