Crónica del viaje · Perú

Coincidencias y paseos

DÍA 661
Un día en Pisac, donde tras un desayuno en el mercado, Xavi, Cris y el autor exploran, se reencuentran con Elena y disfrutan de la calma del lugar antes de cambiar de pueblo.
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Coincidencias y paseos

Un día en Pisac, donde tras un desayuno en el mercado, Xavi, Cris y el autor exploran, se reencuentran con Elena y disfrutan de la calma del lugar antes de cambiar de pueblo.

Un día nuevo. Desayuno en el mercado y cambio de hostal para Xavi y Cris, ya que en el pueblo había restricciones de agua al haber sequía y, a veces, no había agua, también por un sueño de Xavi en el que sintió que podían haber fuerzas malignas en el mismo.

Una vez instalados en otro hostal con cisterna con agua de emergencia y sin fantasmas, ella se quedó leyendo en la habitación y mi primo y yo nos fuimos a pasear.

En un principio queríamos ir a hacer una excursión por unas montañas que nos recomendó y apuntó en un papel Elena; pero ese papel lo perdimos y lo que hicimos fue reconstruir con la memoria las indicaciones y, lo que fue un fallo de memoria, al final fue la casualidad que, sin querer, encontramos la casa donde vivía Elena.

Cogimos un tutu (motocoche) y nos dirigimos a Tarija. De ahí a la escuela y empezamos a andar hasta que encontramos a un señor que se dirigía a una casa de chamán. Ahí fue cuando vimos a Elena. Nos enseñó ese paraíso y algunas de las cosas que hacían ahí, como plantaciones en invernáculos, habitaciones con sauna, templos para el rezo y ritos de encaminamiento. Charlamos hasta que se tuvo que ir a comer con la familia y hacer algunos trabajos. En ese momento, Xavi y yo caminamos siguiendo el río y hablando hasta altas horas de la tarde, disfrutando de la calma y magia del lugar.

Una vez hecho todo esto, volvimos a Pisac para comer algo en alguna de las últimas tiendecitas que habían abiertas. Fue suerte encontrar algo porque, normalmente a esas horas, lo cierran todo.

De ahí paseamos algo más por las afueras de Pisac y, después de pasar el día los dos juntos, quedamos con Cris y Elena en la plaza del mercado, a las 8:00h. Ellas, que ya habían cenado, nos acompañaron a llenar nuestros estómagos con un menú de 5 soles y rematarlo, todos juntos, con un dulce.

Más tarde, la misma plaza que la noche anterior nos acogió para charlar un rato e ir relajándonos hasta sentir el cansancio para irnos a dormir. Nos despedimos de Elena y todos nos deseamos suerte en nuestros viajes. Al día siguiente, nosotros tres, volveríamos a cambiar de pueblo.