Crónica del viaje · Perú

Día de Cusco

DÍA 657
Desayuno en San Blas, visita al Museo de los Incas y cena en un restaurante caro. Risas y cerveza en la calle, antes de regresar al Jardín Secreto.
Solete inca de nuevoEl tiempo

Día de Cusco

Desayuno en San Blas, visita al Museo de los Incas y cena en un restaurante caro. Risas y cerveza en la calle, antes de regresar al Jardín Secreto.

El día empezó de la mejor manera que podía ser, degustando un gran y rico desayuno en el mercado de San Blas... por 5 soles. Bocadillos de huevo, queso, tomate y aguacate (palta) y regado con un batido de maca, una raíz muy sana y nutritiva que Natalia, la amiga osteópata de Córdoba, ya me había presentado y regalado para el viaje hacia un tiempo atrás.

Tras desayunar, nos separamos. Mientras Xavi y Cris cambiaban algo de dinero, yo me quitaba unos años de encima en una típica barbería peruana por 5 soles. Al reunirnos de nuevo en la plaza de armas, decidimos pasear relajadamente y sin fotos por esta linda ciudad. También nos informamos de las caras opciones para visitar el Machu Picchu (un sueño prohibido por caro) y algunas ruinas y, sin quererlo, pronto nos vimos en el mercado de San Pedro, sentados a una mesa de baldosa y con una simpática y dulce mamita sirviéndonos un menú por 4 soles.

Tras comer, Cris se quedó paseando por el mercado y yo me fui con mi primo al Museo de los Incas, que nos pareció bien y nos despertó unas discusiones interesantes sobre la cultura inca. Tras la visita y un rato de descanso en nuestros respectivos hostales, volvimos a quedar en busca de comida... esta vez no acertamos y acabamos en un restaurante más pijo de lo que nosotros solemos frecuentar, en el que comimos poco, pero esperamos mucho y pagamos más de lo habitual.

Ya que en la vida hay que aceptar las cosas como vienen, en lugar de hacernos mala sangre, acabamos la cena riéndonos de la situación y bromeando sobre dónde íbamos a cenar de nuevo. Recenar no recenamos, pero un litro de cerveza cayó. Un litro de Cuzqueña, bebida al estilo botellón, en unas escaleras de una concurrida calle, mientras turistas de todas partes se hacían fotos con trajes típicos que una tienda de productos típicos les alquilaba (o esa fue al menos la conclusión a la que nosotros llegamos).

A medio litro consumido, apareció una pareja, vecinos de Xavi de Barcelona, que también estaban visitando Perú. Volvimos de nuevo al Jardín Secreto... esta vez cambiamos los pisco sours por pisco con té y lima y la música en directo no llegó hasta después de 2 horas y sin la calidad del día anterior. Esta vez... a las 12h nos dirigíamos hacia nuestras respectivas camas.