Crónica del viaje · Japón

Negativo pero positivo

DÍA 291
Un día de aventuras en bicicleta, desde niños curiosos hasta un pinchazo. Aprendí a sobrellevar los imprevistos y celebré mis logros con un refresco típico japonés.
114 kmDistancia
6 h 12 minPedaleando
17 km/hMedia
Soleado con nubesEl tiempo

Negativo pero positivo

Un día de aventuras en bicicleta, desde niños curiosos hasta un pinchazo. Aprendí a sobrellevar los imprevistos y celebré mis logros con un refresco típico japonés.

Cabecitas de niños mirando a través de la pequeña ventanita de mi tienda de campaña. Justo a las seis de la mañana unos curiosos chiquitines se agolpaban alrededor de mi tienda de campaña. Para hacerles una broma saqué la cabeza bruscamente con un: ¡uhh! A continuación, riendo, corrieron hasta un grupo de niños y algunos adultos que estaban haciendo ejercicios matutinos en el parque. Una situación diferente a las ya vividas en acampadas anteriores que solo podía sacar una sonrisa de buenos días.

Para salir de esa rara situación intenté recoger todo rápidamente para también volver a pasar por la zona donde perdí el casco la noche anterior y con eso perdí otra cosa... la botella de agua de la bicicleta, y es que con las prisas volví a fallar en algo que no estaba acostumbrado en esta vuelta al mundo.

Ya en marcha busqué por todos los rincones el casco sin ninguna suerte e incluso pregunté como buenamente pude en el supermercado donde paré para recargar los aparatos; pero nada de nada...

Otra cosa que pude fijarme es que un radio de la rueda trasera (que raro) se me había partido, con lo que en mi ruta hacia Osaka busqué una tienda de bicicletas. Después de mucho preguntar y rebuscar encontré una tienda en la que, intentando sacar los piñones de la rueda trasera, perdimos dos horas. Se resistía a salir y ni con las mejores herramientas lo conseguíamos sacar.

Al final lo logramos y el propietario, muy simpático y majo, me invitó a tomar té y agua fresquita, con lo que me vino fenomenal y, agradecido, le di mis más sinceros "arigatos".

Continué mi marcha haciendo unos cuantos kilómetros al lado de la playa hasta que un pinchazo detuvo mi marcha.

Lo arreglé rápidamente y continué para conseguir hacer cien kilómetros, mínimo. No fue uno de los recorridos más difíciles por ser llano y por el viento a favor lo pude conseguir. Para celebrarlo me compré un refresco típico de Japón, calpid soda, el cual está hecho con yogur.

Para finalizar mi etapa busqué de nuevo un parque bonito y con baño donde acampar. Me di una ducha fresca para quitarme todas las cosas negativas que me habían ocurrido en el día. Aunque estos percances me han hecho pasar un mal rato, también intento darle menor importancia e ir aprendiendo de los errores, cosa siempre difícil. Pero siempre se puede mejorar y eso es lo que procuro!