Crónica del viaje · Japón

A cuatro pedaladas de Osaka

DÍA 294
Reflexiones sobre el paso del tiempo y los sueños cumplidos. Recorrido por Kobe y Amagasaki, con paradas para disfrutar de la comida y el paisaje japonés.
71 kmDistancia
4 h 39 minPedaleando
15 km/hMedia
NubladoEl tiempo

A cuatro pedaladas de Osaka

Reflexiones sobre el paso del tiempo y los sueños cumplidos. Recorrido por Kobe y Amagasaki, con paradas para disfrutar de la comida y el paisaje japonés.

¿Qué hay que decir cuando pasa el tiempo y los objetivos o sueños van cumpliéndose paulatinamente? Se ve cerca lo que antes estaba lejos y, sin prisa, van sucediendo las cosas.

Mi hermana, la que ahora mismo está a miles de kilómetros de distancia y a la que en dos días tendré a mi lado, es una de esas cosas. Y no hablo tan solo de las distancias, hablo de muchas cosas más en las que nosotros, con nuestra actitud y nuestros actos, podemos conseguir.

Hay días que podría escribir un montón de cosas sobre la vida, mis sentimientos o sobre los sueños; aunque creo que este no es el espacio para hacerlo, ya que la aventura se merece más que poesía... crónicas...

En el día de hoy he podido contemplar cómo dan clases de karate en las distintas plazas de Kobe, una ciudad situada a 35 kilómetros de Osaka, en la que también se puede ver una increíble torre en el puerto. También he visto uno de los puentes más famosos de Japón. Se construyó a causa de un accidente de barco entre Japón y una de sus islas, Awaji Island, y tardó unos diez años en construirse. Se trata del puente de Kaikyo en Akashi.

En una parada de comida rápida, he podido degustar, después de luchar con el lenguaje, unas deliciosas patatas rebozadas y unas croquetas japonesas riquísimas que, aunque parezca mentira, Japón no solo vive de sushi.

El recorrido ha sido corto pero intenso, con muchas paradas entre semáforo y semáforo, ya que la ruta ha pasado por ciudades constantemente. En otra de esas paradas he hecho funcionar el parking para bicicletas. Hay que apuntar que Japón está lleno de ellas. El parking se paga a las dos horas de estacionar. Funciona con un ordenador con un password que tú escoges. Está prohibido aparcar con candado en la zona y te obligan a usar ese cacharro, que en otras ciudades como Barcelona no servirían para nada.

Para finalizar la jornada, he parado a dormir en otro parquecito pequeño de Amagasaki, a 15 kilómetros de Osaka.