Crónica del viaje · Turquía

El destino de la lluvia

DÍA 126
El destino pide descanso. A veces hay que escuchar las señales. Tenía previsto salir, pero amaneció con lluvia y la familia de Albidin me insistió en quedarme hasta que amainara.

El destino de la lluvia

El destino pide descanso. A veces hay que escuchar las señales. Tenía previsto salir, pero amaneció con lluvia y la familia de Albidin me insistió en quedarme hasta que amainara.

El destino me pide descanso. Quien sabe por qué cambian las cosas tan repentinamente en este mundo.

Realmente creo que, a veces, se tiene que hacer caso a las señales que te indican cuándo avanzar y cuándo quedarse parado.

El caso es que en el día que tenía previsto salir, amaneció con lluvia.

"Las señales" han sido la familia de Albidin que, muy amablemente, han insistido en que me quedase hasta que amainase el temporal; que por lo visto estaba previsto que sucediese el domingo. Eso es lo que he hecho: esperar el momento de partir... sin prisas.