Crónica del viaje · Bolivia

Encontrando la paz

DÍA 645
En La Paz, tras un viaje en autobús, conocí a Bibiana y a otros ciclistas. Visité lugares turísticos, disfruté de fiestas y compartí momentos con nuevos amigos.
564 kmDistancia
11 hPedaleando
80 km/hMedia
Sol y frioEl tiempo

Encontrando la paz

En La Paz, tras un viaje en autobús, conocí a Bibiana y a otros ciclistas. Visité lugares turísticos, disfruté de fiestas y compartí momentos con nuevos amigos.

En el autobús de Uyuni a Oruro conocí a una señora, se llamaba Bibiana, que tenía un puesto de comida en el mercado y que se dirigía a ver a su hija en La Paz. Mientras descansamos hablamos hasta que nos quedamos dormidos.

Sobre las 3 de la mañana llegamos a Oruro y, medio dormido y atontado, saqué las maletas y la bici del maletero del autobús mientras Bibiana negociaba otro autobús para La Paz. Al final el viaje fue redondo económicamente ya que hasta Oruro había pagado 40 bolivianos y de Oruro a La Paz 20, así que me salía por un total de 60, ahorrándome la mitad de lo que habría pagado si hubiera ido de Uyuni a La Paz directo.

Una vez con mis cosas en el autobús hacia La Paz y ya en mi asiento conocí a un señor muy amable con el que también tuve la ocasión de charlar hasta que me dormí.

3 horas más tarde, a las 7 de la mañana, ya había llegado a La Paz. Me despedí de Bibiana y desayuné algo con mi nuevo amigo y vecino en el último autobús. Después fui hasta la casa de ciclistas que había en La Paz, donde había quedado con su dueño Cristian.

La verdad es que estaba al lado del centro y eso me daba buena oportunidad de recorrer sin transporte alguno los sitios más turísticos.

Al llegar a la casa de ciclistas, Rugero, un italiano, que viajaba de Ushuaia hacia el norte, me abrió la puerta y me explicó el funcionamiento de la casa. También me comentó que un extraño virus o bacteria estaba atacando los estómagos de los inquilinos y tan solo 4 de 10 estaban sanos completamente.

Poco a poco los enfermos y los no tan enfermos se reincorporaron. Realmente algunos tenían mala cara y sobre todo Emanuele, otro italiano, que volvió de ir en bici y que debía ir al hospital.

Yo, después de conocer al grupo, decidí ir a dar una vuelta por ahí y empezar a visitar zonas importantes como: la iglesia de San Francisco y la calle de los Brujas. Dos zonas de lo más lindas e interesantes. También aproveché para comprar los balones que quería regalar a una asociación de niños huérfanos en el que trabajaba un amigo de Willi, otro cicloturista argentino de la casa en la que dormía.

Seguí pasando por La Paz y sacando fotos hasta la tarde. Luego fui a la Ceja de El Alto para ver el atardecer desde lo más alto del cerro, acompañándome, un trozo, Willi.

La Paz está situada a 3600 metros, en un hoyo, rodeado por el cerro y ciudad que se llama El Alto, situado a 4000 metros. Es ese lugar que le llaman el extrarradio y que tiene las mejores vistas de la ciudad.

Paseé por ahí viendo fiestas y bailes tradicionales, acompañado de atracciones para todas las edades. La gente festejaba el sábado animadamente y hasta me invitaron a unas cervezas amistosamente.

Visto el mirador a la ciudad y la cultura boliviana en forma de fiestas, volví a la casa de cicloturistas para tomar vino, que invitaban, y pizza cocinada por Rugero, la cual estaba espectacular.