Recados y empieza el trabajo
Era el día que empezaba a trabajar para la familia de la Butterfly Guest House. Desayunamos a cuerpo de rey: unos huevos duros con tostadas para coger energía.
Luego salimos, Rahman y yo, a hacer unas compras en la ciudad. Un terminal WiFi, unos colchones nuevos y comida.
De vuelta a la guest house comimos: pescado aderezado con salsa de curry y coco y con el arroz de siempre, en lugar del pan.
Por la tarde tocó un poquito de músculo para rellenar de cemento la ducha selvática exterior y luego para arreglar una de las zonas maltrechas del camino hasta la guest house.
En este trabajo participó toda la familia, uniendo las fuerzas, para terminar antes del anochecer.
Para acabar el día: un jugo de frutas tropicales y cena revitalizadora con una cerveza en el patio escuchando los sonidos de la selva. Cacatúas, grillos, hojas enormes moviéndose al ritmo de la brisa marítima...
Una auténtica delicia que tomaba como terapia de relax para restaurar mi cuerpo y coger buenas energías de este espacio paradisíaco.
También yo colaboré preparando un gazpacho y una tortilla española; ya que, el día anterior les gustó tanto, que quisieron repetir.