Crónica del viaje · Nueva Zelanda

Despedidas de madrugada

DÍA 564
Después de una noche con amigos, busqué alojamiento en Christchurch. Conocí a Paul, quien me ofreció quedarme en su casa junto a otros cicloturistas. Me sentí muy bien acogido.
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Despedidas de madrugada

Después de una noche con amigos, busqué alojamiento en Christchurch. Conocí a Paul, quien me ofreció quedarme en su casa junto a otros cicloturistas. Me sentí muy bien acogido.

Pasamos la última noche juntos. Samu, Eli y yo nos quedamos hasta las 2 de la mañana en el bar hasta que toda la leña se quemó junto a los divertidos neozelandeses que bailaban canciones como la Macarena.

A la salida, la policía nos paró la furgoneta e hicieron soplar a Samu. - Podéis continuar, dijo la policía. Habiendo pasado la prueba del alcohol, buscamos un punto de wifi. Lo encontramos en un McDonald's. Allí nos quedamos adormilados mientras Eli y Samu organizaban la furgoneta para salir al amanecer hacia Christchurch, donde debían dejar la misma para, seguidamente, volar a Australia.

Ya con toda la furgoneta ordenada y con mis cosas en medio de la calle, nos despedimos esperando volver a vernos en un futuro cercano cuando terminase la aventura!!!

De vuelta a la completa soledad, me quedé conectado a Internet enviando mensajes de couchsurfing para poder quedarme en alguna casa con gente autóctona. Dormía a ratos y salía a pasear en espera de respuestas. Cosa que no pudo ser.

En uno de estos paseos pasé por el supermercado New World y allí conocí a Paul, un señor que miraba la bicicleta con mucho interés. Me comentó que él viajaba mucho en bici y al contarle mi historia me pidió el Facebook para contactar conmigo.

Yo volví a mi paseo y cuando pasé por un Burger King, allí me quedé de nuevo esperando respuestas de gente a la que parecía no interesar el tema de hospedarme, hasta que, sobre las siete de la tarde y ya de noche, Paul me preguntó dónde estaba y al contestar, inmediatamente me dijo que vendría a buscarme y que podía quedarme en su casa junto a Elizabeth y Nick, otro cicloturista que está viajando de Nueva Zelanda a Escocia.

Una compañía muy grata y con la que me sentí muy bien acogido. Eran bellísimas personas.