Despedida congelada
El fin entre Cloe, Rob y yo estaba próximo. Solo faltaban unos minutos para que nos despidiéramos en el pueblo del glaciar Fox. Se nos hacía extraño separarnos con lo bien que lo habíamos pasado juntos. Ellos querían ir a un cámping a pasar el día entero y yo quería subir al glaciar Fox y continuar con mi camino. Era el momento irremediable de decirnos adiós.
Nos separamos. Yo cogí la bicicleta y ellos la furgoneta. Yo empecé a subir hasta el parking, cerca del glaciar, y ellos se alejaron carretera arriba con las manos diciendo adiós hasta que los perdí de vista.
Por mi parte, después de dejar la bici en el párking, tenía 30 minutos de subida a pie y debía dejar la bicicleta atada en esa zona. Como siempre, en Nueva Zelanda o Australia, no hay problema con los robos, así que subí tranquilo para ver el glaciar más importante de toda Oceanía.
Como con otros glaciares que he visto, como el Perito Moreno de Argentina, estos están reculando a una velocidad de hasta 50 centímetros por día, con lo que es posible que para dentro de 50 años ya no exista. El glaciar es azul y muy grande. Está cerca de la montaña más alta de Nueva Zelanda: el Mount Cook, de 3750 metros de altitud.
De vuelta al párking. El glaciar quedará para siempre en mi memoria y en las fotos que podéis ver en la página de Flickr.
Ya con la bicicleta, bajada suave y alguna subida, fue lo que tocó en este corto camino en el que me encontré con una pareja de cicloturistas de Canadá que, al igual que yo, visitaban este precioso país. Estos me dieron una serie de recomendaciones para ver más en el sur.
Continué hasta tocar la playa en la que la gente dejaba piedras demostrando su amor y yo, como no pude resistirme, lo fotografié cien veces.
Para finalizar la jornada de bicicleta, a poco del anochecer, pregunté, como siempre, en una casa si podía quedarme a dormir en el jardín y, aunque costó convencer al hombre, al final mi poder de convicción hizo un buen trabajo.
Aunque fue una relación bastante fría, hubo más contacto que para pedir agua y pedir que me conectaran la cámara de fotografiar a la corriente. Ese fue todo el contacto que tuve con esta gente con la que es posible que al día siguiente sea todo distinto y me den la mano o me den una patada en el culo para que continúe el viaje hacia el sur de la isla del sur...