Sorpresa Newcastle
Amaneció con la triste noticia del "accidente" de avión en todas las portadas de los diarios. Jim mostró su lado más humanitario y nos contó que una mujer había fallecido hacía pocas semanas y lamentó, al igual que nosotros, el suceso.
Jim, pasado el mal trago, nos invitó a desayunar cereales y tostadas. Recogimos el material de acampada y salimos a rodar despidiendo a nuestro amigo.
Esta vez no nos salimos de la carretera principal y fuimos rectos hacia Newcastle, con la rodilla que cada vez me molestaba más después de 20 días de pedaleo sin parar. Comimos en un área de servicio donde conocimos a un señor que transportaba unos galgos preciosos para correr en las carreras y continuamos con el trabajo hasta Newcastle.
Una vez allí buscamos una dirección en Warmshowers, y nos plantamos delante de su puerta. Billy nos abrió la puerta de par en par y, tan solo hizo falta decir que estábamos viajando alrededor del mundo en bicicleta, para que nos hospedara y nos diera todas las comodidades posibles, así como una cerveza de bienvenida. Una vez recogida la bici entramos a su casa y conocimos a su mujer, Emmy, y a sus dos hijos: Elisabeth y Charlie, sus hijos y su tesoro.
Nos duchamos mientras ellos fueron de compras, porque no tenían nada para darnos. Una vez volvieron, Billy nos llevó con su coche a conocer Newcastle y la sorpresa fue mayúscula al ver una hermosa puesta de sol con las luces de la ciudad que brillaban sobre las olas del mar como telón de fondo. Una pasada de recorrido ofreciéndonos un recuerdo inolvidable de la noche de la ciudad.
Finalizado el paseo, nos invitó a cenar en casa: costillas de cordero con champiñones y ensalada. Yo puse la nota picante con un allioli hecho por mí. Acabamos la cena con helado y cerveza Copper roja realmente buena.