La comida que echaré de menos
El arroz, como en todo país asiático, es un alimento básico. Especias como la nuez moscada y el clavo crecen en las propias islas. Los indios trajeron el resto. Por último, un plato está incompleto si no se cocina en leche de coco y salsa de cacahuete.
He aquí algunos de los platos más populares de Indonesia:
Nasi goreng
Todo país tiene un plato nacional, y el nasi goreng es el orgullo y la alegría de los indonesios. El arroz salteado es la base del plato. El arroz se hace en aceite suave hasta que se dora y se condimenta con cebollas, ajo y pimiento picante.
El arroz estaría incompleto sin su famoso acompañamiento. Esta misteriosa guarnición puede ser tan omnipresente como los propios indonesios. Hay quien prefiere el satay a las tiras de pollo, mientras otros coronan su nasi goreng con pan de gambas, huevo y verduras.
Rendang
Hay platos que se sirven como comida básica y otros que se preparan, sobre todo, en ocasiones especiales. El rendang es uno de estos últimos, más indicado para agasajar a un invitado o celebrar festividades.
Para los principiantes, el rendang exige una paciencia infinita y una meticulosa preparación. El ingrediente base es ternera o pollo que ha de estofarse lentamente en leche de coco especiada hasta que la carne absorba el líquido. Tras varias horas cociendo, el plato está listo para tomar.
El rendang se sirve con arroz glutinoso y puede aguantar semanas.
Mie ayam bakso.
Fideos de trigo cocidos, con trozos de pollo especiado, verduras y albóndigas de ternera (totalmente diferentes a las españolas) con caldo. Es el plato rey de la comida callejera. En los carritos lo venden a 6.000 rupias (0,45€).
Cendol
En un país tropical como Indonesia, una bebida fría debe complementar las comidas para ayudar a refrescarse. El cendol es popular por ser el postre favorito durante los días de calor estivales.
Los ingredientes principales de este dulce son la leche de coco, albóndigas de harina de arroz y briznas de hielo. La gente suele experimentar, añadiéndole soja roja, maíz cremoso y jalea de hierba, para hacerlo más dulce.
Un viajero curtido diría que no lo ha probado todo mientras no se haya atrevido con la cocina local. Una advertencia, no obstante: es mejor contar con un guía cuando uno se embarca en una aventura culinaria. Y recuerde siempre la sabiduría popular: “allí donde fueres, haz lo que vieres”; es decir: coma como lo hacen los nativos y apreciará el plato, las especias y todo lo demás.
Gado-gado
Los veganos de otras latitudes no deberían venir con la preocupación de que no van a poder comer nada realmente indonesio. El gado-gado es un plato parecido a una ensalada de verduras con salsa césar; la única diferencia es que el gado-gado está aliñado con una salsa basada en cacahuete.
Las verduras incluyen: col, espinaca acuática, germinados, judías verdes y yaca verde cocida. Se cortan en tiras y luego, en trozos del tamaño de un bocado, se escaldan. Se sirven en un plato con pastel de arroz y huevos en rodajas.
Mi favorito: Sate
Lo que hace que este plato sea tan entrañable es que puede encontrarse en cualquier sitio. Desde los humildes vendedores de pinchos y los puestos ambulantes, hasta los restaurantes más elegantes de los barrios turísticos más caros. El satay forma parte del menú.
El ingrediente básico consiste en carne cortada en dados, se marina y se pincha en palos de bambú. Sea ternera, pollo, cerdo o incluso pescado, se hace a la parrilla sobre fuego de leña o carbón vegetal.
El sate se baña entonces en salsa de cacahuete y se sirve con rodajas de cebolla y pepino.