El sur de Corea del Sur
A las 10 en punto salí del Homo Nomad Guesthouse hacia el fin del recorrido en Corea del Sur, Busán.
Para comer pude comprarme una de las numerosas cajas de noddles, baratísimas y muy fáciles de preparar. Solo necesitaba agua caliente que te ofrecen, sin coste alguno, en cualquier gasolinera.
Eran las 4 de la tarde cuando llegué a Busán. Aunque el terreno montañoso de la ciudad hizo que me retrasara hasta las 5 para llegar a la calle del hostal Kyungsun, recomendado por Ricardo y Alberto, los amigos que conocí en el viaje al Tíbet.
El precio era algo mayor que en el resto del país, debido a las playas que son reconocidas por los coreanos como lugares turísticos. Pero realmente es un muy buen sitio para dormir y te garantizaban el mejor precio de la ciudad.
Allí conocí a Arnold, un francés muy simpático, y a Danielle, una canadiense profesora de lengua, que estaba aprendiendo a hablar coreano.
Con ellos fui al famoso puente "Gwangan" que se iluminaba por la noche de una forma espectacular, reflejándose los colores en el mar. Después de ello me fui con Arnold a tomar una cerveza para ver el ambiente de Busán que, por lo que decían, tenía mucho que ver. Como era martes, era difícil que hubiera mucha juerga, con lo que volvimos al poco rato al hostel para aprovechar así el día siguiente de la mejor manera posible.