Crónica del viaje · China

Cumplir los sueños: La gran muralla china

DÍA 271
Visité la gran muralla China, un sueño cumplido. La entrada cuesta 55 yuanes y hay varios puntos turísticos. Recomiendo llevar agua y probar el tobogán con minikarts.
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Cumplir los sueños: La gran muralla china

Visité la gran muralla China, un sueño cumplido. La entrada cuesta 55 yuanes y hay varios puntos turísticos. Recomiendo llevar agua y probar el tobogán con minikarts.

Hoy era un día especial: por fin iba a pisar la gran muralla China. Uno de mis sueños que, gracias a este viaje, se torna en realidad.

21.000 kilómetros aproximados de una de las construcciones más tremendas llevadas a cabo por el ser humano. Un dato descubierto hace poco tiempo en uno de los últimos estudios realizados; ya que anteriormente sólo se estimaban 10.000 kilómetros.

La gran muralla fue construida para prevenir los ataques provenientes de los mongoles y la historia dice que fue de lo más eficaz. Sin embargo, la estructura, en muchos puntos, fue destruida en multitud de ocasiones.

Mi paso por la gran muralla ha durado 3 horas aproximadamente. La entrada, sin tours especiales, cuesta 55 yuanes y, cerca de Beijing, hay tres puntos abiertos para el turismo: uno al lado, otro a 60 kilómetros (el más recomendable) y otro más lejos a 200 km. Yo he ido al segundo y puedo decir que es espectacular. Montañas que envuelven el lugar como algo mágico, escaleras inagotables y de todos los tamaños, rutas fuera de la zona inhabilitada que te hacen sentir muy cerca del pasado glorioso de esta estructura y mil detalles más que han convertido el día en uno de los más bonitos de mi vuelta al mundo en bicicleta.

Por otro lado, recomiendo llevar un litro o más de agua para no pasar sed, ya que el trayecto es largo y, aunque hay puestos de nativos vendiendo cualquier tipo de líquidos, ponen precios carísimos, aprovechándose del turismo.

Para los interesados en visitar la muralla, hay escaleras que van desde el párking hasta lo alto; pero son largas y pesadas. Para el que no pueda o no quiera subir de esa manera, hay varios teleféricos, de ida y vuelta. También para bajar hay otro medio más divertido, aunque lo tienes que pagar al igual que el teleférico, que es un tobogán con minikarts. Yo no lo he probado por falta de dinero, pero promete ser muy divertido.

Para comer hay varios sitios en la parte del párking. Algunos baratos, otros más caros. Yo he ido, junto al grupo, a uno que tenía mesa giratoria y probabas de todo un poco.

Ya de vuelta a la gran ciudad, he descansado un poco y he cenado en un restaurante cantones, recomendado por Julian, cerca del Happy Dragón Hostel, en el que la carta con fotografías y el precio te hacían poder escoger, como pocas veces se puede en China.