Crónica del viaje · Grecia

Centenario con Happy Hour

DÍA 100
Recuerdos de las primeras noches en la tienda de campaña, un encuentro con chicos de Eurovelo, un buen almuerzo en Feres y la promesa de cruzar una nueva frontera al día siguiente.
86 kmDistancia
4 h 57 minPedaleando
Sol y NubesEl tiempo

Centenario con Happy Hour

Recuerdos de las primeras noches en la tienda de campaña, un encuentro con chicos de Eurovelo, un buen almuerzo en Feres y la promesa de cruzar una nueva frontera al día siguiente.

Aún recuerdo las primeras noches en la tienda de campaña, con miedo a que alguien viniera y me robara la bicicleta, escuchando cada sonido temiendo por mi vida. Eso ya es historia, ahora sólo me preocupa la esterilla; ya que de nuevo ha vuelto a pasar y eso que acababa de estrenarla esa misma noche. Un infierno del que no sé salir y del que me ha costado 30 euros y una mala noche pasando frío.

Por la mañana, con sol aún sin mostrar rastro alguno, me he puesto a arreglar todo para salir cuanto antes y aprovechar el día al máximo. Sobre las 9 y con un sándwich como desayuno, he empezado a avanzar. Pero esta vez he preferido ir sobre seguro y meterme por la autovía; ya que me ahorraba unos 10 kilómetros y alguna que otra subida. Sabía que me podían decir algo y echarme de la misma, pero he preferido arriesgarme.

Pasados unos kilómetros, unos chicos parados en medio de la autovía, me han pedido que parara. Me han contado que trabajaban en un proyecto que se llama Eurovelo y que consistía en crear mapas por toda Europa, exclusivamente para las bicicletas. Me han ofrecido uno de sus mapas y se han querido sacar unas fotos conmigo.

Pasada la anécdota del día he continuado mi recorrido hasta llegar a Alexandropoli, donde he hecho un poco de turismo. Aunque pasado un rato y al ver que era una ciudad que no tenía nada, he preferido tirar millas hacia mi destino, Feres, un pueblo situado a menos de 20 kilómetros de la frontera con Turquía y en el que me esperaba Dimitri, otro amigo de Julio que me ofreció hospedarme en su casa.

Antes de llegar he desayunado un sándwich en una cafetería de la carretera, donde unos cuantos griegos discutían de malas maneras.

Ya en Feres, Dimitri me ha ido a buscar a la gasolinera y seguidamente me ha llevado hasta el restaurante en el que trabaja. Allí, junto a su jefe y compañero, me han dado de comer. Por lo que me decía Dimitri, ese restaurante era el mejor de la zona. No veas si lo era. He comido de lujo: unas hamburguesitas con queso gouda en su interior, ensalada griega, una salsa de queso con champiñones y carne y más carne. De postre tenía 4 variedades de tarta y cada cual más buena. Una verdadera maravilla. Al finalizar, el jefe de Dimitri ha empezado a decir: "start happy hour" y me ha empezado a dar cervezas griegas.

Al finalizar, Dimitri me ha llevado a su casa donde me ha ofrecido dormir en el suelo de una habitación, cosa que me ha parecido un palacio comparado con la noche anterior en mi tienda.

Después hemos ido a tomar algo junto a su jefe y Giorgios, un amigo, me ha llevado a ver bailes regionales que él mismo practicaba. Y... a la cama, que mañana cruzo una nueva frontera.