Tocando Ginebra
Reflexiones de un viaje en bicicleta por Europa, donde el autor disfruta de la libertad de viajar, visita ciudades y se prepara una cena con vino francés.
"Van pasando los días casi sin que me de cuenta... no sé ni si es jueves, viernes o sábado... cada vez me alejo más de mi casa y tan solo han pasado dos semanas desde que iniciara este viaje, aunque me parece que hubiera pasado un mes. ¡Qué raro y maravilloso que es esto de viajar..! El tiempo se torna relativo y no obedece a ningún horario establecido, tan solo al momento y a lo que te pida el cuerpo. "
Esta fue mi reflexión nada más levantarme de la cama, solo en la habitación ya que Javi, mi hasta ahora compañero, se había ido a las siete destino Chermonix.
La habitación estaba silenciosa y me hacía a la idea de lo que venía a continuación: visitar Ginebra, buscar un parque natural en Suiza, entrar a Italia y llegar a Milán y... aunque todo se me hacía enorme, la ilusión de viajar y conocer cosas nuevas me proporcionaba la fuerza necesaria.
Así que me levanté con ánimo y ganas de ver lo que el día tenía preparado para mí... Para empezar visité Grenoble, ya que en la anterior jornada no pude profundizar mucho en la ciudad. Lo primero que destacaría es el moderno teleférico que va desde el río hasta la cima de la montaña, donde me han dicho que hay unas vistas de la ciudad tremendas, pero no tenía ganas de gastarme el dineral que costaba y menos con la bicicleta a cuestas. Otra cosa que me gustó fue el río y los puentes que lo cruzan, también iglesias y plazas varias que, sin ser nada del otro mundo, son agradables de visitar.
A partir de entonces ya fue todo carretera, con vistas y tiempo de lujo (21°C y sol brillante). También, como es normal, pasé por bonitos pueblos como Aix les Bains, un pueblo rústico y muy acogedor con golf, pistas de rugby y un lago, y Chambéry, un pueblo universitario muy interesante por su bosque de secuoyas, donde por cierto me he comido un bocata hecho por mí, ENORME y bien rico, de queso francés y jamón serrano (que ya lo echaba de menos).
Para finalizar el día me conecté al wifi free de McDonald's (es un clásico a la hora de conectarme a Internet) de Rumilly y busqué un lugar para acampar a las afueras del pueblo, pero no encontré nada mejor que un maizal escondido al lado de un río.
"Cada día que acampo lo hago en un lugar distinto para poder probar de todo y, así, poder comparar. Ahora me voy a preparar algo de pasta y la voy a acompañar con un buen vino francés que he comprado para la ocasión."
Bon appétit.