Dirección a los alpes
Hoy ha sido un día raro de despedidas. Primero nos hemos despedido del bueno de Bernard, ojalá hubiera más como él para que el mundo fuera un lugar mejor; además del techo que nos ha proporcionado para dormir, nos ha dado de todo y más para continuar nuestro viaje. Además, físicamente tenía algo de Jesucristo ya que su aspecto angelical y su pelo largo le daba ese aspecto tan peculiar.
A continuación nos despedimos Javi y yo, mi compañero de viaje en esta primera semana. Y si antes he dicho que el día ha sido raro ha sido porque al poco rato de dejar atrás las periferias de Marsella (que me ha costado por culpa de las numerosas obras que había en el trayecto) y, poco después de despedirnos, nos hemos vuelto a encontrar, algo perdidos los dos por culpa de los GPS. Así que hemos decidido continuar juntos hasta Grenoble.
El resto del día ha continuado entre subidas y bajadas, adentrándonos cada vez más en los empinados Alpes y disfrutando de ciudades como Aix de Provence, que tiene unas callecitas muy estrechas y confortables y donde hemos comido unas ricas castañas.
También hemos disfrutado de aromas vinícolas muy intensos pasando por Luines, un paisaje lleno de viñedos y donde hemos decidido acampar frente a uno de estos idílicos lugares y donde hemos podido degustar dulces uvas chateaou de la región provenzal.
¡Menuda experiencia más enriquecedora y completa que estoy viviendo! Cada pedalada que doy siento que me aporta más experiencia y un disfrute personal fuera de lo normal.