Crónica del viaje · Estados Unidos

Boston

DÍA 1002
Un día de turismo en Boston con Marisa, Anne, Lauri y Richard. Paseamos por el North End, disfrutamos de deliciosa comida italiana y nos despedimos en el aeropuerto antes de mi nueva aventura en bicicleta.
Nubes y lluviaEl tiempo

Boston

Un día de turismo en Boston con Marisa, Anne, Lauri y Richard. Paseamos por el North End, disfrutamos de deliciosa comida italiana y nos despedimos en el aeropuerto antes de mi nueva aventura en bicicleta.

Después de un par de semanas de llegar a casa de mis tíos, el tiempo quiso que fuéramos todos juntos a la ciudad de Boston. Marisa, Anne, Lauri, Richard y yo nos regalamos un día de turismo y fotografías para pasar un último día, ya que Marisa y Anne se marchaban por la tarde desde el mismo aeropuerto de Boston del que las recogimos y yo empezaba a pedalear mañana desde una posición algo adelantada.

Así que Richard nos llevó en coche hasta el barrio italiano de la gran ciudad. Empezamos desde allí a recorrer unos metros del Freedom Trail.

Boston está cargado de elementos representativos de la Revolución Americana. Es por ello que en Boston tuvieron la idea de trazar un recorrido para visitar 16 de los lugares más importantes de esta etapa de Estados Unidos. A través de sus 2,5 millas (4 kilómetros) y siguiendo las líneas del suelo, uno puede disfrutar y aprender de la historia sin perderse. Se puede hacer con un guía turístico o por cuenta propia, ayudado de una aplicación o de un mapa. En cualquier caso, es un recorrido imprescindible, ya que además te permite conocer otros rincones.

Desde allí nos adentramos al barrio italiano para pasear y ver las típicas fachadas.

El “North End” de Boston está repleto de lugares históricos que reflejan la importancia de la inmigración en la ciudad (judíos, portugueses, irlandeses o italianos, entre otros). Aún así, es conocido en Boston por albergar a la Pequeña Italia (“Little Italy”). Lo que, como todos os podréis imaginar, conlleva multitud de restaurantes donde disfrutar de la comida italiana. Pero no sólo hay gastronomía en el North End, la zona ocupa gran parte del “Freedom Trail”, su paseo junto al océano es muy acogedor y las iglesias y mercados de estilo más europeo hacen de la zona una de las más visitadas de la ciudad.

Dimos un paseo y ya entramos a comer en uno de estos tantos, pero buenos, restaurantes. Increíble comida y fascinante cantidad. Unos calamares y cheesgo, que es queso de cabra con tomate, para rematar con un platazo de pasta que me reventó el estómago, de lleno que me quedé.

Para la salida y para explotar definitivamente, me invitaron a comer una auténtica pasta con crema Boston, deliciosa.

Con un paseo, necesario para bajar toda esa comida, terminamos la visita y dejamos el día listo para sentencia y con ello dejamos en el aeropuerto a Marisa y Anne. Con unos fuertes abrazos, y sobre todo de su madre que se quedaba otra vez sin su hija, nos despedimos de ellas en las mismas puertas del mismo aeropuerto.

Ya de nuevo en carretera, volvimos a casa con el cielo aún de luto y con la preparación de las cosas, más o menos listas, para salir el día siguiente. De nuevo a la aventura de la carretera y las dos ruedas. Eso sí, con una pequeña ayuda de cuatro ruedas y buenas intenciones de buenísima gente.