Crónica del viaje · Estados Unidos

La playa del recuerdo

DÍA 991
Reflexiones sobre el viaje en bicicleta, recuerdos en la playa de Fairhaven, momentos con Lauri y Richard, y la preparación para llegar a Montreal en seis días.

La playa del recuerdo

Reflexiones sobre el viaje en bicicleta, recuerdos en la playa de Fairhaven, momentos con Lauri y Richard, y la preparación para llegar a Montreal en seis días.

Es mirar al mar y poder ver el otro lado del océano. Allí están esperando personas a las que quiero, personas que en su momento me animaron y personas que se burlaron de mi decisión de viajar alrededor del mundo en bicicleta.

Una playa especial la de Fairhaven. Una playa en la cual Lauri, mi tía, pasó una buena parte de tiempo viendo cómo sus problemas se desvanecían recordando y viendo su raíz. Sentada en la playa, reposaba su principal angustia y viajaba hasta el infinito del horizonte, al igual que yo. Esta mañana veía el objetivo de mi viaje.

Poco faltaba para su fin, pero muchos eran los recuerdos que veía. Algunos pasaban por mi cabeza. Tan solo para subsistir, un recuerdo con otro, inmortalizaba el sueño que se iba cumpliendo en una cámara que poco faltaba para explotar.

No son estelas en el mar las que se dejan en el camino recorrido por mí, son amigos a los que guardo cariño y que siempre desearé volver a ver y poder corresponder, tal y como Lauri y Richard en estos momentos.

Esa playa a la cual nos desplazamos, después de un buen paseo con Richard cerca desde su lugar de trabajo: Acushnet Company, vino como anillo en el dedo para seguir disfrutando de experiencias y bellos paisajes en mi camino; pero poco iba a durar ese instante, el cual guardaré con cariño, ya que de nuevo en mi labor era la de pasar por un supermercado, con Lauri, y cocinar un gazpacho para luego comer patatas asadas con huevo y jamón serrano.

Otra deliciosa comida y, como decía, a la realidad o labor de reparar y montar la bicicleta cambiando la cadena y los frenos para llegar, por lo menos, a Montreal en seis días, si podía ser....

Para la tarde, un Skype con mis padres y otra cena de esas que transforman el trabajo en una recompensa y es que, carne de vaca con chorizo y patatas al horno, era una rica comida para decir adiós a otro día que pasaba irremediablemente y, desde ver las noticias, los estrenos en la tele de Estados Unidos para las olimpiadas, con la serie favorita de Lauri, acabé durmiendo plácidamente en esa maravillosa cama pintada de nubes donde dormía hasta el amanecer siguiente, transportado por nuevos sueños y recuerdos.