Baño entre dos aguas
Nos levantamos sobre las 6 de la mañana, desayunamos lo típico de Costa Rica, cogimos la carretera bajo una intensa lluvia y nos fuimos a ver el famoso mar del Caribe. El paisaje era precioso; pero la lluvia y la neblina impedían disfrutarlo en toda su plenitud. Aún y así, Jordi se bañó en medio de un mar embravecido y peligroso. Menos mal que no había corrientes en aquel momento. Según dijo, el agua estaba caliente, pero los arrecifes no se podían ver muy bien debido a que el agua estaba bastante turbia.
Bajo la intensa lluvia paseamos por un paraje precioso entre la selva caribeña hasta un mirador, ya cerca de la frontera con Panamá. Lástima de lluvia porque desde el mirador se adivinaban unas vistas preciosas. Fotografiamos lo que buenamente pudimos y volvimos a Puerto Viejo. Como la mañana continuaba muy negra, la aprovechamos para visitar Puerto Viejo, comprar unas cosas en el súper, unas hamacas que a Jordi se le antojaron en un chiringuito y para visitar a un conocido de Barcelona que se vino para montar un hotel en plena selva.
Una vez hecha la visita, nos comentó de comer en un lugar que él conocía. Allá fuimos, pero era comida vegetariana y no nos acabó de hacer mucha gracia.
Volvimos al hotel y, como continuaba el mal tiempo, aprovechamos para escribir algo en el ordenador, meter las fotos y enviarlas a los amigos.
Después cenamos una buena langosta, que tanta ilusión le hacía a mi padre, un ceviche en el mismo hotel y, sobre las 10, nos fuimos a dormir.