Playas, cascadas y puesta de sol
A las 10 de la mañana quedé con Claire para desayunar algo en el supermercado Big C, baratísimo... y alquilar una moto, ya que no le apetecía ir en bicicleta, para ir hasta el norte de la isla y bordear toda la costa oeste.
Las actividades que hicimos fueron variadas y muy recomendables, ya que vimos todo lo que la isla podía dar de sí.
Primero llegamos hasta Paradaise Waterfull, una cascada muy linda, de poca altura, en la que te podías bañar sin problemas. Incluso había lianas con las que lanzarte al agua a lo tarzán. Allí nos llovió y fue la excusa perfecta para quedarnos en el agua durante un tiempo largo en el que conocimos a otros turistas italianos muy majos.
Después vimos, junto a Ao Chaloklum y Haad Khom, un par de playas preciosas del norte hasta llegar a la playa mágica de Koh Ma, situada en la esquina superior izquierda, noroeste, donde alucinamos con las gafas de snorkel del fondo marino. Un fondo lleno de vida y de colores más o menos igual que en Koh Tao, pero distinto.
Seguimos bajando por la costa oeste sacando fotos a destajo en cada playa como: Haad Salad, hasta llegar al Ámsterdam Bar donde pudimos disfrutar de una puesta de sol impresionante, al más puro estilo tropical, con colores por todo el cielo y las islas que brillaban entre las aguas coloreadas de la bahía tailandesa.
Un día genial que fue rematado con la llegada de mi prima, redondeja Adela, la cual estaba viajando por Asia con sus amigas Bea y Ana. No fue casualidad encontrarnos en la isla ya que nos seguíamos por el Facebook desde que empezaron a viajar por la India. Habíamos quedado ya hace tiempo en vernos en este lugar. El sitio era el perfecto para poder festejar nuestro encuentro.
Después de un fuerte abrazo y charlar un rato poniéndonos al día de nuestras vivencias y experiencias, decidimos salir a cenar por el mercado nocturno y dar una pequeña vuelta de bienvenida.