Crónica del viaje · Camboya

Huérfanos Siem Reap

DÍA 378
El autor narra su experiencia en Siem Reap, donde realiza labores humanitarias, visita un orfanato y disfruta de la comida local, a pesar de las tormentas y los sabores inesperados.
Sol y TormentasEl tiempo

Huérfanos Siem Reap

El autor narra su experiencia en Siem Reap, donde realiza labores humanitarias, visita un orfanato y disfruta de la comida local, a pesar de las tormentas y los sabores inesperados.

De nuevo y, al igual que ayer en mi idea de ir a Angkor Wat al amanecer, ha sido un fracaso por las tormentas que azotaban la noche, con lo que he vuelto a quedarme en la cama esperando a que mañana, mi último día aquí, fuera el bueno y definitivo para ello.

Por la mañana he aprovechado para comprar balones y continuar mi labor humanitaria por Siem Reap y sus huérfanos.

He visitado, después de buscar mucho, el centro de orfanatos: Assisting Cambodian Orphans and Non Profit Organization.

Una organización que necesita la ayuda de todos para poder darles comida y un lugar mejor. Yo, por mi parte, he regalado los balones de fútbol y otros balones de playa que Gwynne Jones, la amiga alemana que conocí en Phenom Penh, quería contribuir en algo con la causa.

Estuve un rato con ellos hasta que me dijeron que los niños debían comer y no podía quedarme más rato. Aparte que, si se quiere hacer labor solidaria como voluntario, se debe pagar.

Después de ello di una vuelta por el Old Market haciendo fotografías y de allí me comí una fruta del dragón. Una fruta muy rara, como el nombre y el sabor no acabó de convencerme, ya que tenía un sabor a lichis poco dulce.

De allí paseé por la ciudad y, por la noche, fuimos a comer, junto a Josh, al Old Market que había visto una sopa de noodle, con una pinta impresionante, aunque el lugar no era nada fashion y el agua del pescado se escurría entre las chanclas mientras, el olor a comida del mercado, metiéndose en nuestras narices, nos presentaban una buena sopa con noodles instantáneos, pero con esa salsa que me vuelve loco... Cacahuetes.