Llegué a Siem Reap
Me levanté temprano para llegar lo más pronto posible a la ciudad de Siem Reap y descansar.
En la guest house donde dormí quedé con la propietaria en que le pagaría 6 dólares si me daba desayuno, aunque dudaba de que me hubiera entendido algo. Cuando llegué al hobby de la casa con las alforjas y, amablemente, le pregunté por el desayuno. Su respuesta tardó un cuarto de hora hasta que encontró la palabra breakfast en el diccionario. Un poco de teatro y, haciéndose la tonta, me indicó que le pagara el total de 6 dólares. Yo me negué rotundamente, poniendo como paraguas el sí de ella la noche anterior cuando negociamos. Siguió con su teatro diciendo que no era su culpa si no entendía bien el idioma, pero ella había dado el sí y no había cumplido con su parte del trato, con lo que le di los 5 dólares. Total, que mi despedida fue con malas caras, como era lo lógico.
Un día largo en bicicleta, pero corto en experiencias, hasta que llegué a Siem Reap. Se puede resumir de esta manera: comiendo plátanos y arroz por el camino y viendo las cosas típicas de la carretera; pero con un asfalto en mejor estado.
Podéis echar un vistazo a las fotos de lo más destacado del día en Flickr.
A mi llegada a Siem Reap, agotado y con ganas de descanso, busqué rápidamente el Hostel I win en el que Josh, el amigo americano-coreano que conocí en Hong Kong, me había recomendado por 3 dólares la noche. Allí me encontré a unos chicos españoles, Álvaro y Marta, que, al verme llegar al hostal en bici, quisieron invitarme a una coca cola y una noche en ese hostal. Evidentemente me negué, pero ellos lo hicieron de todos modos.
Luego, al subir a la habitación compartida, me encontré con Josh. Nos abrazamos y nos contamos cómo nos había ido con nuestros respectivos viajes, poniéndonos al día de todo. A partir de ahí fuimos a comer un bocadillo y luego quedamos con otros viejos conocidos de Vietnam: Claire y Sean.
Junto a ellos fuimos a tomar unas cervezas por 50 céntimos de dólar, lo más barato que había, y luego a comer unos fried noodles con huevo frito en la calle por un dólar.