Más cerca o más lejos
Me desperté con sol después de pasar una noche un poco difícil con tanta piedra que se arremolinaba bajo la tienda.
Empecé el día arreglando los radios de la rueda trasera que otra vez me estaba dando dolores de cabeza. Una hora más tarde recogí el material de acampada fotografiando la escena de la noche y empecé con una subida suave.
Kilómetros y kilómetros viendo lo mismo de siempre, jungla, pero con sorpresas en forma de fotografías. Como por ejemplo: pasar por la carretera de la muerte de las ratas. La he llamado así porque cada 200 metros encontraba una rata muerta en el arcén. También, en otro de los puertos de montaña más duros, tenía bonitas vistas al mar y a los limpiadores de coches que esperaban a los camiones en el arcén con mangueras chorreando a borbotones sin importarles el gasto de agua que pudieran consumir. Total, Vietnam tiene agua para aburrir...
Comida, como siempre, en un restaurante extra barato de carretera en el que pongo fotos por si a alguien le interesa y poca cosa más, aparte de los habituales y bonitos "hello" de los niños hasta llegar a Bian Gia donde esta vez sí y, después de preguntar a varios hostales, he conseguido un barato sitio donde dormir.
Lo único negativo del día, un creciente y normal dolor de rodilla que me ha molestado bastante a la hora de dormir.